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11 de febrero de 2007

La NASA revisa el perfil psicológico y los criterios de selección de sus astronautas


Tras más de cuatro décadas presentando a su selecta plantilla de astro-nautas como sacrificados y ejemplares héroes al servicio de la exploración espacial, la NASA se ha visto obligada a revisar a fondo y con carácter de urgencia los procedimientos de salud mental aplicables a su centenar de tripulantes. Un replanteamiento forzado por el estrambótico caso de la astro-nauta Lisa Marie Nowak, que como parte de un desaforado triángulo amoroso ha sido detenida esta semana bajo las graves acusaciones de intento de secuestro y asesinato.


La introspección ordenada por los responsables de la Agencia Espacial de Estados Unidos, ante esta situación más propia de un culebrón televisivo, tiene un doble objetivo. El primero implica revisar la calidad y extensión de las pruebas y controles psicológicos aplicados a las mujeres y hombres que componen su hiper-competitivo cuerpo de astronautas. Para esta auditoría se solicitará la ayuda de especialistas ajenos a la NASA.


Negligencia en Houston
La segunda pesquisa correrá a cargo de la dirección del Centro Espacial Johnson en Houston, con el fin de determinar cómo fue posible que los compañeros y jefes de Lisa Marie Nowak fallaran a la hora de detectar el nivel de enajenación alcanzado por la astronauta, hasta el punto de conducir 1.500 kilómetros entre Texas y Florida con pañales para no demorar ni un minuto el enfrentamiento con la supuesta rival por el amor del también astronauta William «Billy» Oefelein.

Antes de agredir con un spray de gas cegador a la capitán de la Fuerza Aérea Colleen Shipman en un aparcamiento del aeropuerto de Orlando, la astronauta habría cumplido hasta el último momento sus obligaciones laborales con regularidad. El pasado viernes, esta mujer con una ejemplar carrera militar había continuado con los preparativos para su próxima responsabilidad: actuar como enlace entre el control de Houston y los tripulantes de la siguiente misión del programa de trasbordadores espaciales prevista a partir del 15 de marzo.
Tras ser puesta en libertad condicional bajo fianza de unos 20.000 euros, y ser obligada a llevar un trasmisor GPS en el tobillo, Lisa Marie Nowak ha vuelto a Houston en un vuelo comercial, cubriéndose la cabeza con una cazadora y acompañada por el astronauta jefe Steven Lindsey. Bajo estrictas órdenes judiciales de no intentar ningún tipo de contacto con su víctima, Nowak se encontraría ahora acompañada por sus padres y amigos. Mientras que su esposo, un informático que también trabaja como subcontratado de la NASA, retiene la custodia de los tres hijos de la pareja.

Este comentado suceso ha servido para atraer una incómoda atención sobre las no siempre perfectas vidas privadas de los astronautas estadounidenses, que presentarían un alto nivel de divorcios, problemas de infidelidad matrimonial y retos de ajuste psicológico después de una misión espacial. Cuestiones que hasta ahora se habían mantenido más o menos en la intimidad de este cuerpo de élite que sólo admite a un 0,7 por ciento de aspirantes. Pero el primer procesamiento por delitos graves de uno de sus miembros amenaza con multiplicar el escrutinio al que son sometidos.

En la saga amorosa de Lisa Marie Nowak y el astronauta William Oefelein, divorciado y con dos hijos, ha trascendido que ambos han tenido oportunidad de entrenarse juntos durante varios años pero sin llegar a coincidir nunca en una misión espacial. Entre las pocas normas sobre confraternización que aplica la NASA a su plantilla de astronautas figura evitar que parejas de astronautas sean embarcados en un mismo vuelo. También ha trascendido que los astronautas son obligados a pasar chequeos médicos anuales, pero no pruebas psicológicas periódicas aunque tengan la posibilidad de consultar de forma voluntaria con especialistas en salud mental.

Suspensión temporal
Al insistir en la naturaleza muy personal de este caso, los responsables de la NASA han confirmado que en Houston se enteraron de la agresión y la detención de Lisa Nowak por el astronauta Wiliam Oefelein, a su vez alertado de lo ocurrido por la capitán Shipman, destinada en la Base Aérea Patrick junto a Cabo Cañaveral. Los padres de la procesada también han confirmado que ésta se había separado recientemente tras casi veinte años de matrimonio.

Con la posibilidad de enfrentarse a varios años de cárcel, la NASA ha decidido como medida provisional retirar a Lisa Marie el estatus de «disponible para volar», otorgándole una baja pagada de treinta días. El otro astronauta implicado en el caso, el piloto Oefelein, retiene por el momento sus credenciales de vuelo. Pese a todas estas distracciones, la Agencia Espacial insiste en que el resto de sus astronautas se encuentran trabajando con total normalidad, sin perder de vista el próximo lanzamiento de un «shuttle» el mes que viene.

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