Blog de Psicología Organizacional y Recursos Humanos.

27 de junio de 2007

Invertir en emociones, ahorrar en absentismo


El absentismo laboral y sus consecuencias sobre la competitividad de las empresas tienen su principal aliado en el estrés, y la gestión de recursos humanos es básica en su prevención. Varios expertos del sector abordaron el asunto ayer en Valencia, en un foro organizado por la empresa de trabajo temporal Alta Gestión.


'Invertir en programas de comunicación, habilidades sociales e inteligencia emocional para los encargados y supervisores es clave para una buena gestión de los riesgos psicosociales', explicó Jesús Ruiz, director de Recursos Humanos de la empresa de congelados Abordo.

Ruiz analizó los riesgos psicosociales que tienen los trabajadores en las empresas, como estrés laboral, depresión, ansiedad, mobbing y burnout o síndrome del quemado profesional, producidos por un entorno 'cada vez más competitivo y donde se hace necesario optimizar todos y cada uno de los procesos de trabajo'.

El futuro
Durante su ponencia, el directivo citó estadísticas de la Organización Mundial de la Salud, según las cuales alrededor del 25% de los empleados tiene algún tipo de problema de salud mental a lo largo del año. En particular, los desórdenes de estrés, ansiedad y depresivos son especialmente frecuentes entre la población activa.

Citó también datos del Ministerio de Trabajo británico que muestran que el 60% de las personas que se ausenta del trabajo más de cinco semanas no vuelven al trabajo en breve. La incidencia del estrés explica más del 30% del absentismo laboral, según datos de la UE.

'Es un problema que sigue aumentando y se prevé que siga haciéndolo. Dentro de 10 años, el 50% de los casos diagnosticados como problemas psicosociales serán simulaciones; se prevé que el otro 50% tengan la causa principal en los estilos de mando y dirección de personas y que se incremente el coste social de las empresas en un 20% por una mala gestión de estos problemas', añadió Ruiz.

El experto apuntó que hay que tener en cuenta que el aumento del absentismo conlleva un aumento de costes y una disminución de la productividad y por lo tanto de la competitividad de las empresas.

En la conversación de Ruiz con dos directivos de Alta Gestión se dieron algunas claves para luchar contra el problema. La gestión de los recursos humanos es fundamental para tratar de reducirlo desde la empresa, señalaron, ya sea con la disminución de los factores de riesgo, al promover la prevención en toda la empresa y al conseguir la implicación del personal en aplicar la prevención y eliminar la siniestralidad, en el caso de absentismo por accidente de trabajo o enfermedad profesional.

El foro terminó con un debate entre los directores de recursos humanos asistentes al acto, que dieron a conocer sus experiencias profesionales y explicaron los diferentes programas que llevan a cabo en sus empresas para luchar contra este problema.

El calor en la oficina eleva la deserción
Si además de estresados los trabajadores tienen que aguantar un calor sofocante, los índices de absentismo pueden salirse del termómetro. La Asociación Nacional de Entidades Preventivas Acreditadas advirtió ayer de los riesgos de una mala climatización en los centros de trabajo, especialmente durante los meses de verano.

En un informe se advierte de los riesgos que los sistemas defectuosos de aire pueden provocar en los trabajadores, especialmente entre los que trabajan al aire libre o con máquinas que desprenden calor.

Las altas temperaturas, indica el documento, pueden generar trastornos como agotamiento, deshidratación -que provoca desvanecimientos-, disminución en la orina (oliguria), calambres, erupciones, así como fatiga crónica leve, somnolencia y problemas de concentración en el trabajo.

Para evitar estos problemas, la asociación recomienda a los empresarios que aumenten la ventilación e instalen sistemas de aire acondicionado, de forma que la temperatura media del lugar de trabajo sea de 22 grados.

Aconseja además a los trabajadores que, de forma preventiva, antes y durante la jornada laboral consuman muchos líquidos como agua, zumos y té con limón, y eviten el alcohol y las bebidas estimulantes.


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