Blog de Psicología Organizacional y Recursos Humanos.

15 de junio de 2007

Las empresas tras el talento


El siglo XXI es el tiempo del desarrollo del talento humano y sus competencias como el liderazgo y el trabajo en equipo; las innovaciones en los procesos y servicios o productos de las empresas en un mundo globalizado.
Los trabajadores son considerados hoy talentos porque de ellos depende el éxito de una empresa y, por consiguiente, el desarrollo de un clima organizacional adecuado.

“En los periódicos aparecen cada vez más avisos solicitando administradores de recursos humanos, psicólogos organizaciones.



Las ideas innovadoras agregan valor al cliente
Ricardo Perret, experto en Innovación.
Mientras que la creatividad nos ayuda a generar todo tipo de ideas nuevas, la innovación selecciona sólo aquellas ideas nuevas que agregan valor a nuestro clientes, señaló Ricardo Perret.

“Es vital que los ejecutivos y empresarios sepan distinguir las ideas creativas de las innovadoras, ya que los recursos se invierten en las innovadoras”, dijo Perret.

Sostiene que las empresas agregan valor tanto al interior de las organizaciones, a través de la simplificación de procesos y tecnologías, como a los clientes, a través del desarrollo de productos y servicios que ahorren tiempo y esfuerzo en comparación con los que consumen actualmente.
“La innovación es la herramienta más importante para la productividad. Empresas altamente rentables como Google o Microsoft han desarrollado productos y servicios con el enfoque de ahorrarle, de manera creciente, tiempo y esfuerzo a sus clientes, y también dinero. Para generar ideas innovadoras hay que conocer al cliente y al producto o servicio ”.

Establece que la innovación se debe hacer por un nicho primero, luego éste llama la atención de otros segmentos y la empresa crece ya que el producto es expandible. Un ejemplo son las zapatillas Nike. Además, dice que se debe enfocar los esfuerzos en nichos descuidados por el líder del mercado o competir con él y ser el mejor en algún proceso de la empresa.

Se desempeñó en el área de Recursos Humanos de Cotas y así nació su gusto por el mundo del talento humano. Su jefe le aconsejó seguir la carrera de licenciatura en Administración de Recursos Humanos. Hoy está elaborando su tesis denominada Diágnostico del Índice de Rotación y Ausentismo en el Departamento de Reclamos 113 (Cotas), del cual es parte. “El reto es darle la importancia a los recursos humanos, muchas empresas priorizan los procesos internos con tecnología de punta y descuidan al ser humano”.

Estudió psicología en la Universidad Evangélica, reconoce que la demanda del psicólogo organizacional es nueva y requerida cada vez más por las organizaciones. Hace siete años que trabaja en Asfade Integral. “Cuando ingresé a Asfade no existía el departamento de Recursos Humanos, así que hemos crecido y desarrollado juntos”, asevera. Ha desempeñado tareas como capacitación, organización de seminarios, selección de personal. Tiene como objetivo dirigir Sayci, una actividad de responsabilidad social de Asfade.


El éxito de la empresa está en su personal
Construcción de un clima organizacional, desde la motivación al compromiso, tituló la exposición del invitado de Brasil, Idalberto Chiavenato. “Hoy la gestión humana es de importancia capital en el desempeño de nuestras empresas. Podemos tener grandes ideas, pero la ejecución depende de los trabajadores”, dijo Chiavenato.

Las empresas exitosas, señala, consiguen el compromiso de las personas. Tienen un ciclo de vida largo, siguen valores que guían el comportamiento de las personas, resuelven conflictos con más rapidez, son innovadoras, son admiradas y tienen una identidad propia, o sea, la cultura es la mentalidad que existe en cada empresa. Esa mentalidad no está en las instalaciones, está en la cabeza de las personas. Estas características muestran que las empresas tienen el clima organizacional adecuado.

“Para alcanzar los objetivos, se necesita estar motivado. El órgano de Gestión Humana debe involucrar a todos desde el gerente hasta el trabajador. La motivación debe llevar a la intención, a la acción de las personas. Pero las personas tienen objetivos propios. Se debe alinear o ‘casar’ los objetivos de las personas (salario, reconocimiento, etc.) con los objetivos de la organización (objetivos, misión, etc.). La persona ve que su trabajo puede alcanzar los objetivos del negocio y también hay espacio para sus propios objetivos. Las acciones se transforman en colaboración a la empresa. Colaboración no es algo que se impone a las personas, se conquista. Es dejar de mandar para extraer la iniciativa propia de las personas, es trabajar en equipo.

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