Blog de Psicología Organizacional y Recursos Humanos.

19 de julio de 2007

Los tres retos de un líder con las personas



El activo más valioso, el principal protagonista, el artífice de los éxitos... Todas estas definiciones se aplican hoy día a las personas dentro del mundo de la empresa. El profesional, sea cual sea su posición dentro del organigrama, ha pasado de actor secundario a protagonista, y por eso, el directivo, para alcanzar los mejores resultados, debe saber enfrentarse a los desafíos que implica esta nueva filosofía.

José Medina, presidente de la firma de búsqueda y selección de altos ejecutivos Ray & Berndtson, tiene claro que, poco a poco, y «a fuerza de repetirlo», las organizaciones terminarán creyendo de veras que las personas son su activo más valioso, por ello, y para ello, «las compañías y el liderazgo se tienen que enfrentar a tres grandes retos en relación con las personas». Aunque otros aspectos como las tecnologías de la información, la globalización o la internacionalización forman también parte del complejo paisaje empresarial, no son ellos los protagonistas. Medina, citando a Protágoras, apunta, «el hombre es, al final, la medida de todas las cosas».

Confianza y compromiso

«La confianza es condición necesaria para que las personas hagan suyo el proyecto, piensen, logren resultados y aporten valor». Así de rotundo explica el presidente de Ray & Berndtson hasta qué punto esta cualidad es esencial en el funcionamiento de la empresa. Un desafío, tanto profesional como moral, al que los líderes del siglo XXI se tienen que enfrentar ya que «es algo muy difícil de crear y muy fácil de perder». Mucho más en épocas de «políticas de denominador, de reingeniería, reestructuraciones y fusiones».

Además de ser «semilla del talento —como sostiene Medina— y del aprendizaje», la confianza genera un contrato psicológico con la organización y un compromiso emocional con ella. Por tanto, de cómo se demuestre y se plantee puede depender el funcionamiento de la compañía: «Si los líderes no son capaces de generarla, participación, responsabilidad, implicación y compromiso en la empresa son palabras vacías y hasta cínicas», afirma Medina.

Cambio y valentía

El mundo del trabajo hoy no está exento de complejos y continuos cambios que afectan a las personas, por ello, la capacidad de adaptación y flexibilidad es más que un requisito deseable. En este sentido, José Medina se refiere a que los directivos se deben hacer cargo de la gestión del cambio en sus equipos. «Se trata —aclara— de impulsar, liderar y desarrollar la apertura y flexibilidad al cambio; cooperación y adaptación al trabajo en equipo y autoconfianza».

Esto supone también gestionar la valentía de la persona, lo que, para Medina, se materializa en una mayor independencia y madurez profesional.

Sentido del trabajo

«Si no disfrutas en el trabajo, te conviertes en tecnología y ésta te sustituye fácilmente». Bajo esta premisa se entiende a la per fección la opinión del presidente de Ray & Berndtson: «El tercer gran reto consiste en lograr un trabajo con sentido y significado para la persona, integrado a eficacia, competitividad y aportación de valor».

En este punto la función del líder se convierte en eje central, gracias a él se puede llenar de significado el trabajo más prosaico. Es la diferencia abismal entre «apilar piedras o construir una catedral; entre seleccionar mera pasta humana para la empresa o la esencia más valiosa de una organización, que es el talento humano», ejemplifica Medina. De este modo, concluye, la función del liderazgo será completa: «logrará eficazmente los fines de la organización y facilitará al máximo el desarrollo del talento humano y del capital intelectual».

Buscar Por tema

Búsqueda avanzada