Blog de Psicología Organizacional y Recursos Humanos.

3 de agosto de 2007

El hombre, con casi el doble de chance de ser jefe que la mujer


Así se desprende de una encuesta realizada entre 7.000 casos a nivel nacional que encontró que mientras el 37% de los varones tienen funciones de supervisión, ese porcentaje desciende al 23% en el caso de las mujeres. Además, sólo el 17% de las jefas tiene a cargo equipos de más de 10 empleados.
Las ejecutivas no sólo ganan un sueldo más bajo que sus pares hombres sino que incluso tienen menos oportunidades que ellos a la hora de ascender en sus trabajos a puestos gerenciales o tareas relacionadas con la supervisión.
Así lo reveló una encuesta llevada a cabo por el Centro de Estudios Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano (UB) mediante su sitio El salario.

El relevamiento fue realizado a partir de una muestra de casi 7.000 casos, incluyó las más diversas actividades y cubrió todo el país, y encontró que mientras el 37,1% de los varones tienen funciones de supervisión, ese porcentaje desciende al 23,4 % en el caso de las mujeres. Así, los hombres tendrían casi el doble de posibilidades de llegar a ser jefes que las profesionales mujeres, según el estudio.

Al respecto, Víctor Beker, responsable del Centro, señaló a infobaeprofesional.com que “hay diversas razones que explican el predominio de los varones en las posiciones de mando. En primer lugar, una tradición cultural que hace del trabajo un lugar reservado para el hombre así como el hogar sería el lugar natural de la mujer”.

En ese sentido, el titular del CENE agregó que el desarrollo de la carrera laboral por parte de la mujer tropieza con las dificultades que impone la maternidad y la crianza de los hijos. “Normalmente, si hay un hijo enfermo es la mujer la que falta al trabajo y ello termina constituyendo un desmedro en su carrera laboral”, apuntó.

Hay países que están mas avanzados y se adaptaron mejor a esta situación. “En Holanda, por ejemplo, existe lo que llaman “la jornada para la mujer”, que son 24 horas a la semana donde en realidad la mujer trabaja tres días y los otros dos los tiene disponibles para dedicarse a los hijos y a su hogar. Y esto está organizado en el trabajo de manera tal que las empresas tienen dos personas para el mismo puesto que se van reemplazando”, comentó Beker.

“Este tipo de políticas juega a favor de la mujer en el sentido de que le da la posibilidad de reinsertarse laboralmente después de ser madre, porque generalmente las mujeres tienen un empleo full time antes de quedar embarazadas y cuando vuelven se reinsertan con un trabajo part time, lo que implica también que tienen un techo más bajo en su ascenso”, añadió el académico.

No obstante, Beker aclaró que las profesionales pueden llegar hasta determinadas posiciones pero no a aquellas para las que se necesita tener una dedicación completa, por lo que aunque esta posibilidad les sirve para mejorar su reinserción, es claro que para escalar hasta un puesto gerencial están en inferioridad de condiciones con los hombres que trabajan full time.

Así, si bien a nivel mundial ocurre una situación similar, la diferencia no es tan marcada. En Polonia, por ejemplo, el guarismo para el caso de los hombres es bastante parecido, ya que el 36% son jefes, pero entre las mujeres el 28% también son jefas, por lo que la brecha es menor, a diferencia del caso argentino en el que la proporción es 37,1 a 23,4%.

Además, los varones tienden a tener a su cargo mayor número de personas que las mujeres supervisoras. En efecto, del total de jefes, un 26% supervisa grupos de más de diez empleados mientras que sólo el 17% de las mujeres tiene bajo su orbita grupos de ese tamaño. Es decir que, la gran mayoría de las jefas (83%) supervisa equipos de menos de 10 trabajadores.

Más aún, los varones con más de 100 personas a cargo representan un 2,2% de los 7.000 encuestados contra apenas el 1,2% en el caso de sus contrapartes femeninas.

Al respecto, el director del CENE afirmó que “incluso en los casos en los que se las promueve y asciende, se les da menos responsabilidad, o sea, que pueden subir pero hasta un cierto límite. Cuando llegan a jefas, los cargos de mayor jerarquía igualmente los ocupan los hombres, por lo que son jefas o pero de escalones inferiores”.

Sin dudarlo, Beker postuló como una de las causas directas de esta situación que “nadie ve tan natural que una mujer tenga a su cargo hombres, ni siquiera las propias mujeres”.

Salarios
Respecto al nivel remunerativo, los datos obtenidos tras el sondeo señalan que en todas las categorías los hombres superan a las mujeres en un 30 a 45%.

Sin embargo. esta brecha salarial contrasta con la que se presenta en otros países. Por ejemplo, los jefes ganan 9,5 % más que sus contrapartes femeninas en Alemania, un 7% más en Bélgica y apenas un 2% más en Polonia. Hay que llegar a España para encontrar un diferencial del 22%.

Servicios: protagonismo femenino
Aunque el notorio el predominio de los hombres en puestos de mando y gerenciales, esta tradición -que tiene su origen en el hecho que el trabajo era fundamentalmente despliegue de fuerza muscular- fue perdiendo vigencia con el avance de la tecnología.

”Esto ha ocurrido especialmente en el área de servicios, que es donde más ha avanzado la inserción laboral de la mujer y su posibilidad de avanzar en la jerarquía”, manifestó Beker, quien agregó que “con el auge de este sector, en el que hay actividades que son predominantemente femeninas, también se modificó la mentalidad y la cultura del trabajo tanto en la sociedad como al interior de las empresas”.

El profesor de la Universidad de Belgrano no dudó en pronosticar que en 10 o 15 años el porcentaje de mujeres jefas se va a acercar al de hombres.

Entre los motivos del cambio, Beker apuntó que “como con el avance de los servicios hace que no se dependa del despliegue de fuerza sino de otras habilidades, la mujer queda en una situación de mayor igualdad respecto a sus pares hombres”.

En segundo lugar, señaló que el hecho de que la mayoría de las mujeres gana un salario inferior al profesional hombre lleva a que las compañías opten por su contratación. “Además, para algunas actividades la mujer está mejor dotada que el varón y en la medida en que se los equipare en el hogar – y este es el problema fundamental-, esto va a redundar en que haya mayor desarrollo en la carrera de la mujer porque desaparecen las principales desventajas que tiene, basadas en el hecho de tener que enfrentar un doble rol “, concluyó Beker.

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