Blog de Psicología Organizacional y Recursos Humanos.

17 de septiembre de 2007

Educar para ser competitivo e incrementar la confianza


Sin educación no hay desarrollo y no es casual que en los países donde se han logrado niveles extraordinarios de crecimiento, la inversión en educación sea la más alta del mundo y son las inversiones que más rápido retorno producen. Antonio Isa Conde
La piedra angular de la estructura del Plan Nacional de Competitividad Sistémica descansa en el desarrollo de los recursos humanos.
Son precisamente los recursos humanos los que constituyen la fuerza que nos permitirá mejorar la eficiencia y la productividad para ponernos en condiciones de competir dentro una economía mundial cada vez más integrada y diestra.
Del desarrollo de conocimientos y la capacidad de los empresarios y trabajadores de aumentar la tasa de acumulación del capital humano, dependerá el éxito de ese proceso.
Eso sólo podrá lograrse reduciendo la brecha de las habilidades a través de una reforma sustancial en el sistema educativo dominicano.
Esta reforma integral del sistema educativo debe ser capaz de mejorar la calidad de los recursos humanos, creando un verdadero sistema nacional de capacitación en condiciones de proveer una mayor cantidad de servicios de calidad y más vinculación entre la universidad y la empresa.
También debe propender a establecer nuevos paradigmas en la gestión educativa, basados en las mejores prácticas internacionales y que respondan a las necesidades del mercado y a la demanda de habilidades.
ADIESTRAMIENTO. Además, deberá fomentar la ejecución de programas de adiestramiento dentro de las empresas, como una forma de posibilitar la actualización continua de los saberes y las destrezas.
Todo eso significa que debemos mejorar sin pérdida de tiempo la educación primaria, especialmente de niños y niñas, no sólo por su alto rendimiento, sino porque está comprobado que la educación temprana es la clave para asegurar el desarrollo intelectual del ser humano en las etapas subsiguientes del crecimiento y evolución de la persona durante el ciclo de vida.
Sin educación no hay desarrollo y no es casual que en los países donde se han logrado niveles extraordinarios de crecimiento, la inversión en educación sea la más alta del mundo y son las inversiones que más rápido retorno producen.
Lo mismo vale también para el sector salud, que es el otro componente fundamental del desarrollo de los recursos humanos.
Si queremos transformar el aparato productivo, mejorar la competitividad y lograr un desarrollo sostenido, debemos empezar dotando a la población de un sistema de educación y de un sistema de salud de calidad.
Sólo de esa manera es posible contar con recursos humanos suficientes y bien dotados desde el punto de vista del derecho a disfrutar de buena salud y de privilegiar los estilos de vida saludables, así como de desplegar las destrezas necesarias para producir bienes y servicios de clase mundial.
UN AXIOMA PRACTICO. Esta visión no se basa en un enfoque altruista o solamente filosófico, sino en la realidad de la experiencia a nivel mundial, lo cual la convierte en un axioma práctico.
Nuestras posibilidades de competir dependerán de la capacidad que tengamos de innovar, de ser ágiles y de entender los procesos que hoy se están verificando a escala planetaria.
El logro de esas destrezas implican un esfuerzo sin límite para desarrollar nuestros recursos humanos y mejorar los niveles de equidad para que todos establezcamos una relación de compromiso con el proceso en todas sus manifestaciones.
En consecuencia, para alcanzar esas metas tenemos que asumir un papel proactivo; y esto va tanto para los trabajadores como para los empresarios y los funcionarios públicos, quienes deberán propiciar el desarrollo de los valores cívicos, la confianza en alcanzar una mayor cooperación de los distintos sectores de la sociedad, y estimular la capacidad emprendedora de los agentes económicos, pero sobre todo la búsqueda de la excelencia capaz de crear una cultura diferente entre los sectores productivos y de desterrar de su léxico la frase "no se puede”.
Hay que reemplazar esa expresión paralizante por otra más dinámica, estimulante y generadora de confianza.
Nosotros podemos.

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