Blog de Psicología Organizacional y Recursos Humanos.

7 de septiembre de 2007

La difícil inserción laboral de los discapacitados

ARGENTINA
Capital Federal - Con una activa participación del trabajo voluntario de los jóvenes, la asociación civil Ideharcelas trabaja por la inclusión social de los discapacitados motrices y mentales. Aseguran que el principal problema que presenta ese sector es el de la inserción en el ámbito laboral.
La problemática de la discapacidad tiene muchas aristas. Con un nombre original, la organización sin fines de lucro Ideharcelas decidió concentrarse en uno de esos aspectos: la inserción laboral de las personas con discapacidad. Desde febrero de 2004, un grupo de profesionales capacitados trabaja para cumplir con ese objetivo.
“Se espera poco de ellos, o lo más lamentable, se espera mal”, se lamenta Nicolás Mazza, docente de EGB y de Enseñanza Especial, refiriéndose a los jóvenes y adultos con los que trabaja en la organización. “Especialmente de las personas que tienen discapacidad mental”, resalta.
Según esta asociación, hay varias leyes que tienen que ver con la discapacidad que no se cumplen. Por ejemplo, la 22.431 que establece un cupo mínimo del 4% para empleados con discapacidad en la administración pública nacional, como también en empresas concesionarias de servicios. “En el último relevamiento que hizo la Defensoría del Pueblo de la Nación, no se llegaba al 1%”, recuerdan. Otra de las leyes que se ignoran es la 24.308, que da prioridad a ciegos y disminuidos visuales para otorgar concesiones en la instalación de pequeños comercios en las reparticiones públicas.
Por eso, el objetivo de Ideharcelas es potenciar las habilidades de personas jóvenes y adultas con capacidades diferentes para promover su integración en el medio social, sobre todo en el laboral. “Esto sirve para fomentar la autovaloración del individuo por sobre la valoración de su discapacidad”, explica la licenciada en trabajo social Dora Pereyra, quien además se desempeña como docente.
Juan Pablo Panebianco, 24 años, es miembro de la asociación desde su fundación y desde mayo, Presidente de la misma. Señala que decidieron crear Ideharcelas porque se encontraron con un vacío luego de terminado el período escolar de los jóvenes y adultos con discapacidad: “Nos preguntamos qué ofrecía la sociedad en su conjunto para este tipo de personas y si pudiesen valerse por sus propios medios para manejarse en un ámbito donde no se criaron o aprendieron”, dice.
A Panebianco, Pereyra y Mazza se sumarían luego doce personas especializadas en distintas áreas como salud, educación, trabajo social y administración de empresas, y varios jóvenes voluntarios interesados en esa temática. Desarrollan su trabajo en la zona Oeste del Gran Buenos Aires.
“Creamos un programa de capacitación en Desarrollo Social y Autodeterminación con la idea de favorecer el autovalimiento en la vía pública y en el medio social. Todo esto se trata en reuniones grupales y se trabaja recreando una situación real”, explica Panebianco. Así, los participantes deben tomar decisiones que tienen que ver con las dificultades cotidianas y plantear soluciones posibles. “Por ejemplo, tiene que aprender a usar los medios de transporte, manejar dinero o activar un teléfono celular”, amplía el titular.
El caso de Daniela Vallejos, es un ejemplo. Ella se desempeña como responsable del Programa de Entrega de Elementos Ortopédicos en Buenos Aires que impulsa la organización no gubernamental CILSA. Tiene 31 años y usa bastones. Pasó por varios trabajos, casi todos de atención telefónica: “Cuando decidí empezar a trabajar, me contacté con personas de mi misma discapacidad y me anoté en su bolsa de trabajo. Por suerte, siempre estuve cómoda”, comenta mientras espera el colectivo.
En Ideharcelas también se realizan entrenamientos de fútbol e incluso, la asociación integra una liga donde realizan torneos periódicamente. “Realizamos actividades culturales y recreativas porque es importante que las personas con discapacidad salgan de sus casas. Por eso organizamos paseos y viajes cortos”, indica Panebianco.
Pero hay otro proyecto que los tiene ocupados. En aproximadamente dos semanas abrirán en Morón, un centro de día destinado a jóvenes y adultos con discapacidad mental. Todos los trabajos estarán centrados en la inserción comunitaria y ocupacional: “La idea es que se trabaje mucho afuera de la institución, si no, la inserción social no es real”, remarca el presidente.
En este momento, se encuentran acondicionando el lugar para cumplir con los requerimientos edilicios y de seguridad necesarios para que el Ministerio de Salud lo habilite. Reciben donaciones de los vecinos y comercios para empezar con el equipamiento necesario: estufas, ventiladores, algún horno en desuso, elementos de vajilla y electrodomésticos.
Allí, harán talleres de arte y otros que tengan que ver con la recreación y el deporte. La novedad es que también implementarán charlas de Vida Cotidiana y darán clases de gastronomía. “Lo más importante es que esta modalidad contempla la atención terapéutica con profesionales en educación especial, psicología, terapia ocupacional, psicomotristas y médicos”, comenta Pereyra.
“Trabajamos para incluir. Tenemos la intención de ser un puente de acceso a la educación y al trabajo, con el fin de no sólo lograr una plena inclusión social si no, la realización personal de las personas con discapacidad”, sostiene Panebianco. Y remarca que el trabajo de los jóvenes dentro de la asociación es fundamental porque “es un sujeto de Derecho, estamos convencidos que el joven es hoy, es presente. Y es por sobre todo, un ser activo”.
Para mayor información, comuníquese con Lic. Dora Pereyra, de la Asociación Civil Ideharcelas, al teléfono 4661-1036 ó 154 939 8420, al web site www.ideharcelas.blogspot.com o al mail idehacerlas@hotmail.com

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