Blog de Psicología Organizacional y Recursos Humanos.

15 de septiembre de 2007

La motivación cambia la imagen de una empresa


Una compañía logrará sus objetivos si es que la transformación abarca todos los niveles del plantel de empleados, dicen los especialistas. Según Blunda, tanto los gerentes como los obreros, necesitan interactuar para que la firma sea más competitiva. Las piedras.

Las empresas tucumanas viven con la permanente necesidad del cambio. Los resultados no son los deseados por los líderes, el cliente siente que no recibe un servicio o producto acorde con lo que paga, la asignación de tiempos y recursos no es muy elevada. Estas son algunas de las razones que justifican encarar un proceso de cambio organizacional, según entiende José María Blunda, especialista en Gestión y Desarrollo de Recursos Humanos.

“Una condición necesaria para el cambio, es partir aceptando que este sólo podrá producirse si existe un cambio en las conductas de las personas que integran la organización. Sin cambio en sus recursos humanos, no hay ninguna posibilidad de afrontar estos procesos”, puntualiza el experto.

Generalmente, los cambios en las empresas tienden a focalizarse en una mejora del desempeño de su capital humano, tanto para el desarrollo personal como de sus competencias, y en un cambio cultural o tecnológico de la compañía, si está en expansión. Uno de los principales objetivos de las competencias laborales es ayudar a romper las inercias que impiden a muchas empresas dinamizar la formación de su plantel.

Obstáculos frecuentes

Cuando se inician procesos de cambio, es común observar el fracaso debido a alguna de estas razones, señala Blunda:

1- La pérdida de vista del objetivo: o por falta de su definición o de correcta comunicación, cuando los empleados involucrados en la situación del cambio no tienen una clara dimensión de adonde se pretende llegar, se produce un desenfoque y ausencia de participación que hace muy complejo el camino al resultado esperado.

2- El individualismo y/o el autoritarismo: las conductas de esta naturaleza, sobre todo por parte de los líderes, generan muchas veces, una voluntaria resistencia por parte de los recursos humanos implicados. Esta resistencia impide la aparición de las actitudes y el esfuerzo necesario para producir lo que se espera y más allá de lo acertado del análisis y estrategia inicial, el cambio deja de ser una posibilidad.

3- El pesimismo: la aparición de prejuicios negativos que cierran posibilidades muchas veces en los niveles inferiores, tornan imposibles estos procesos. La ausencia de un estado de ánimo y de conversaciones positivas lleva al verdadero fracaso.

Un cambio positivo

“Si la meta es el cambio y este se logra con la mejora de las conductas, actitudes y valores de las personas, es ahí donde necesitamos enfocar nuestra atención y esfuerzo”, puntualiza el especialista consultado por LA GACETA.

Considerar una correcta comunicación, analizar la necesidad de recursos y capacitación, buscar una mayor participación, controlar los resultados y desempeños son algunas de los aspectos a los que me refiero. El cambio exitoso requerirá de conductas imprescindibles en los diferentes niveles de la organización, tanto a nivel dirigencial como en el resto del plantel de personal.

“Es poco racional pretender un cambio, si seguimos haciendo lo mismo. Para crear posibilidades de éxito en estos procesos, es necesario cuidar nuestro compromiso con el proyecto, tener esperanzas y mejorar nuestra preparación”, manifiesta Blunda.

“Como vemos, el cambio depende, en la mayoría de las circunstancias, de factores que están ante nuestras narices”, finaliza el experto en Recursos Humanos.

Pautas para los empleados
Cuidar la motivación. Los pensamientos pesimistas deben ser reemplazados por los optimistas y la gente debe poner un voto de fe y esperanza, para que aparezcan los nuevos resultados. Autogestión responsable. El antiguo estilo de sólo control y mando permanente está en crisis. El nuevo estilo de dirección, requiere de personas dispuestas a autogestionarse desde un lugar responsable, esto es con honestidad y autocrítica como para corregir los comportamientos que necesiten un cambio. Mejorar las competencias. A medida que mejore nuestra preparación, tendremos posibilidades de mayor calidad en nuestras conductas. Las empresas comenzaron a entender la necesidad de esto y por eso invierten en capacitar a su gente.

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