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5 de septiembre de 2007

Se acabaron los días de descanso, llega la depresión posvacacional


Dejar atrás las largas y placenteras vacaciones veraniegas y enfrascarse de nuevo en la vorágine del trabajo y la rutina diaria puede provocar lo que los expertos denominan el síndrome o la depresión posvacacional. Sepa en qué consiste, cómo puede combatirla para mitigar sus efectos.

¿A quién le gusta trabajar? Habrá muchos que levanten tímidamente la mano, sobre todo si hacen lo que les gusta y además tienen un buen clima laboral, un jefe comprensible y una empresa que se preocupa por sus empleados. Pero, seamos realistas, esto no siempre es así. Por eso, es probable que ante esta pregunta pocas manos se levanten con rapidez. El problema se agrava cuando hay que volver al trabajo tras unas merecidas vacaciones, y si éstas son largas, todavía peor. De por sí, cualquier lunes es difícil levantarse de la cama para ir a la oficina, pero justo aquel en el que se regresa después de un mes de relax, se puede convertir en algo traumático. Es lo que los expertos llaman la depresión o el síndrome posvacacional.

Esta alteración suele afectar cada año a uno de cada tres españoles, pero si los síntomas persisten más de una semana, como le sucede a un siete por ciento de los trabajadores, puede ser el anuncio de que algo no va bien. José Gil Martínez, profesor del departamento de personalidad evolutiva y tratamiento psicológico de la Universidad de Valencia, afirma que incluso si persisten más de dos días es preocupante. “Estos síntomas suelen ocurrir la primera jornada de la vuelta de las vacaciones, pero suelen desparecer al bajar a tomar el café. De persistir más de dos días, es que hay algo más serio, como una depresión, un síndrome del quemado (burn out), etcétera”, asegura.

Pero si en algo coinciden los especialistas consultados es que no hay una definición exacta para la depresión post vacacional, ni está incluida en ningún manual reconocido por la comunidad médica o la psicológica. Para Yraya Rodríguez, jefa del área de psicología de Más Vida Red, “se trata de un estado de ánimo de tristeza e irritabilidad relacionado con la vuelta al trabajo, pero lo más importante es la situación laboral antes de irse de vacaciones. Si el trabajo era un problema, las vacaciones habrán sido una salvación, pero a la vuelta todo volverá a ser tan malo como antes y el malestar será mucho mayor".

Pero, ¿con cuántos días de vacaciones aparece el síndrome posvacacional? Para el profesor Gil Martínez, “cuando el periodo de inactividad es más largo, más difícil será obviamente la reincorporación al puesto de trabajo. Son fenómenos que realmente nos pasan, pero en menor medida, cada domingo por la tarde”. Jerónimo Sanz, jefe del servicio de psiquiatría del Hospital Ramón y Cajal, opina que cualquier vuelta a la rutina, por ejemplo tras un puente, puede provocar este síndrome. Sin embargo, para el doctor Sanz “es más psicológico que real, no es ninguna enfermedad, sino un malestar que suelen padecer personas vulnerables, con un estado de ánimo sensible y una vida bastante rutinaria".

Consejos para prevenir el trastorno
Nos faltan unos días para terminar las vacaciones, ¿qué podemos hacer para prevenir una depresión posvacacional? “Lo primero, explica el doctor Sanz, es tener claro que mucho peor que volver de vacaciones es no tenerlas, como les sucede a muchas personas. Lo segundo que las vacaciones son para disfrutar, estar con la familia y descansar, pero tienen que acabar. Si fueran perpetuas, también serían una rutina”. Para el profesor Gil Martínez, “hay que entender que esto es un proceso de adaptación normal, que las cosas finalizan. Pero si intentamos que la vuelta sea más suave y empezamos dos días antes organizando la casa y programamos actividades recreativas y placenteras para los primeros días, mucho mejor”.

La psicóloga Yraya Rodríguez da cinco consejos básicos:
1. Fraccionar las vacaciones. Los cambios en los hábitos no serán tan drásticos y permanentes, por lo que la incorporación no será tan traumática. Además, permite tener varios momentos a lo largo del año para recuperar fuerzas.
2. Regresar con tiempo para irse acostumbrando. Volver de vacaciones unos días antes para ir recuperando los hábitos, evitando hacerlo con el tiempo justo de incorporarse al trabajo.
3. Planificar otras actividades placenteras durante el año. No concentrar todos los planes agradables sólo en las vacaciones, sino distribuirlos en el tiempo.
4. Asumir las responsabilidades laborales de forma gradual. No querer hacerlo todo en la primera semana tras la vuelta. Dedicar más tiempo en los primeros días a comunicarse con los compañeros.
5. Evitar comenzar un lunes. En la medida de lo posible, empezar a trabajar un día diferente del lunes, para evitar un comienzo intensivo y que la primera semana se haga muy larga.

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