Blog de Psicología Organizacional y Recursos Humanos.

30 de noviembre de 2007

Liderazgo y futuro

Juan Carlos Pérez

Lo específico de nuestra época es uno de los argumentos de peso para replantear el tema del liderazgo contemporáneo. Así, es fácil observar que una de las razones que explican parte de la crisis que viven países y organizaciones es la escasez de líderes cuyas pautas de acción estén en consonancia con los cambios y circunstancias que nos rodean.
En este sentido, muchos son los argumentos a los que se recurre para explicar esta inestabilidad, y entre los más relevantes se encuentran las profundas transformaciones que están provocando la educación, las comunicaciones y la tecnología en el individuo y la sociedad, especialmente, a nivel de los referentes que en el pasado se tenían como ciertos para justificar conductas y acciones de los hombres y mujeres responsables por la dirección de empresas y naciones.
Es indiscutible que la educación es uno de los pilares para el desarrollo del ser humano, ya que acrecienta tanto su horizonte como la capacidad crítica que lo facultan para aspirar a un futuro mejor. Sumemos a esto el papel multiplicador de las comunicaciones y la tecnología, efecto que se ha acelerado en los últimos años por la cantidad y calidad de medios e información disponible. Ejemplo simbólico de ello es Internet, reduciendo exponencialmente tiempo y distancia, y colocando a disposición de una mayor cantidad de personas un mundo de ideas y hechos que antes eran del dominio de unos pocos.
En lo relativo a las organizaciones, este fenómeno se refleja en la sofocante hipercompetencia que caracteriza tanto a la economía local como internacional. La constante entrada y salida de nuevos competidores está desplazando rápidamente a los que ocupan los primeros lugares. Lo anterior ha motivado que cada día sea creciente el número de compañías que basan su ventaja competitiva en el talento humano, estrategia que está conduciendo al rediseño de los tradicionales esquemas organizacionales, ya que no es posible liderar con fórmulas del pasado a un conjunto de empleados más educados y con habilidades altamente mercadeables.
Hoy, el futuro del liderazgo se encuentra en el centro de todas las discusiones sobre la competitividad de naciones y empresas. Y ello abona el campo del cual proviene una cantidad impresionante de fórmulas para potenciarlo. Sin embargo, estas, en su mayoría, dejan de lado el papel de las organizaciones para facilitar a lo interno el florecimiento de sus directivos, con lo que evitarían recargar los esfuerzos en un reducido número de personas con capacidad para ascender a los puestos ejecutivos superiores.
Esto último demanda una revisión permanente de los conceptos adoptados como verdaderos en torno a dicho tema. Asunto que es urgente para revitalizar sociedades y empresas, ya que de lo contrario corremos el riego de transitar sin rumbo en un entorno cada vez más turbulento.

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