Blog de Psicología Organizacional y Recursos Humanos.

11 de diciembre de 2007

El test que revela cuándo se "vive para trabajar"


Muchos sienten que el empleo insume demasiado tiempo y que cada vez resulta más difícil "desenchufarse". Las conductas habituales de las personas con adicción al trabajo
La mayoría de las personas pasan gran parte del tiempo de sus mejores años de la vida trabajando. Y a veces, en lugar de hacerlo para poder vivir o sustentarse pareciera que es al revés. El empleo y sus problemas ocupan cada vez más espacios y se relegan asuntos personales y sociales. Se genera así un desequilibrio que puede resultar patológico.

Lo que muchos llaman "adicción al trabajo" sería entonces un trastorno que no puede desestimarse al producir consecuencias sintomáticas para la calidad de vida de la persona que está absorbida sobremanera por el tema laboral.

Una evaluación, que puede auto-administrarse y que incluye diez preguntas sencillas con tres respuestas posibles cada una, indica cuándo se está frente a este problema. Fue creada por el Dr. Ricardo Sotillo fundador de la consultora española CapitalEmocional.com (ver columna izq.).

"Al test hay que encuadrarlo dentro de lo que se llama Análisis Organizacional en Psicología del Trabajo. Surgió para proveer una herramienta de detección de la adicción al trabajo a aquellos que relegan su vida social en beneficio del empleo", explicó desde España a Infobae.com.

"Lo que hicimos fue un cuestionario que refiere a grandes rasgos, a las conductas habituales de las personas que tienen un desequilibrio entre sus cuestiones personales y laborales. Por ejemplo, cuando no se tiene un horario, cuando se pasa tiempo que no es necesario pasar en el trabajo, cuando se sigue conectado a la PC", detalló.

En el contexto actual la adicción al trabajo es facilitada por varias cuestiones, una de ellas es la tecnológica que multiplicó las posibilidades de comunicación –celular, radio, mails, Internet- y aportó nuevas modalidades del empleo como el tele-trabajo. De esta manera, es posible continuar trabajando fuera del domicilio laboral.

Posibles síntomas asociados

"Las consecuencias son muchas. Entre ellas, la pobre vida social, dejar de lado el ejercicio físico, las actividades que se relacionan con el ocio. Pueden aparecer una serie de síntomas físicos y psicológicos como el estrés, los dolores musculares, problemas digestivos, insomnio".

Para Sotillo "todo esto depende de la resistencia individual. Primero hay que averiguar el origen, descartar si el dolor de cabeza o el problema digestivo no tienen base biológica. Una vez descartado, entonces hay que saber que problemas como esos, o la hipertensión, el dolor muscular, taquicardia y otros psicosomáticos muchas veces están relacionados con el desequilibrio entre trabajo y vida personal".

"Ocurren dos problemas con la tecnología y el trabajo en la actualidad. Uno es que en lugar de facilitar la tarea, muchas veces la complica, como ocurre con el e-mail que absorbe mucho tiempo. Por otra parte, los humanos no somos ‘multitarea’ como Windows, no podemos escribir 7 mails al mismo tiempo pese a que sí podemos recibirlos. Esto produce una deficiencia entre las demandas externas y las posibilidades internas de resolución de tareas".

¿Existe un ‘típico’ workaholic?

Consultado acerca de si una estructura de personalidad 'tipo' más propensa a la adicción al trabajo, Sotillo opinó que "hay una característica que se da con mayor frecuencia y que es en personas competitivas. También se produce en personas de más alto rango de la firma".

Influye el tipo de trabajo. "Podemos pensar que depende del sujeto, y de su ubicación en la firma. Asimismo del sector en el que se desempeñe, destacando el sector de servicios y el relacionado con la enseñanza y los servicios sociales donde más se produce, precisamente por el componente de la demanda".

Una posibilidad del adicto es caer en el burnout o síndrome de la cabeza quemada que se caracteriza por la sensación de agotamiento emocional ligada a las de deshumanización y falta de realización personal y que son acompañadas por síntomas como el cansancio y malestar general.

Qué hacer

"El primer paso para solucionar un problema es tomar conciencia. Reconocer lo que está ocurriendo. Se recomienda el apoyo de las relaciones sociales, reconstruirlas si se han perdido o construir nuevas en caso de no tenerlas. Buscar ayuda. Depende también de la edad que tenga la persona, no es lo mismo un joven de 30 años que un señor de 55. Lo que recomendamos es también que realicen actividad física pero adecuada a sus capacidades", dijo.

Sotillo recordó que la Organización Mundial de la Salud (OMS) definió salud como equilibrio bio-psico-social y no como ausencia de enfermedad física.

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