Blog de Psicología Organizacional y Recursos Humanos.

16 de diciembre de 2007

La depresión, un tabú para los altos ejecutivos


Se trata de una enfermedad que muy pocos admiten que sufren. Y los que lo hacen no lo comunican a sus superiores por miedo al despido. Qué la causa. Cómo reconocer a un empleado deprimido.

A pesar de que existen en varias partes del mundo leyes en contra de la discriminación en el trabajo, y de la creciente concientización sobre los problemas relacionados con la salud mental, el lugar de trabajo puede ser un ambiente implacable para aquellos que sufren de depresión clínica.

Según publica el diario brasileño Valor, existe un estigma que hace que pocos admitan públicamente que sufren esta enfermedad.

Desde Mind, una institución de caridad británica que trabaja con la salud mental, afirman que casi tres de cada diez trabajadores tuvieron algún problema mental en algún momento de su vida, principalmente ansiedad y desórdenes depresivos.

Para muchos trabajadores con depresión, especialmente aquellos que ocupan los escalones más altos de las empresas, el silencio parece ser la única opción.

"La depresión es un gran problema clínico, del cual una de cada cinco personas sufre. Y una de cada tres llega bien cerca del borde del abismo", afirma un socio de una gran institución financiera de Londres que ya sufrió de la enfermedad.

La depresión clínica se caracteriza por una falla en el funcionamiento del sistema límbico, el área del cerebro asociada a la emoción y a la motivación. Ella puede aparecer apenas una vez, varias veces o convertirse en un desorden para toda la vida. La causa es, en parte, genética, pero la depresión puede ser provocada por cambios hormonales, abuso de drogas o bebidas en exceso. Muchos médicos aseguran que uno de los factores que la desencadenan es el stress.

"La víctima clásica es el ejecutivo muy ambicioso que fuerza constantemente sus límites y nunca abandona. Al final, él acaba yendo mucho más allá", dijo un ex banquero. "Esas personas son los mejores funcionarios porque trabajan más duro y siempre quieren salir bien. (…) Es una estupidez que las compañías pongan la depresión en contra de sus funcionarios. Yo creo que está íntimamente ligada a la creatividad", agregó.

También el mundo de la Bolsa se ve seriamente afectado por este flagelo. Según un financista londinense, "es más típico del sector público recibir ayuda, pero en el mundo de las altas finanzas, uno debe seguir siempre para adelante. No puede revelar ninguna flaqueza".

A pesar de la existencia de políticas de ayuda por parte de las empresas, como servicios telefónicos y ayuda confidencial, muchos funcionarios con depresión afirman que jamás confesarían un problema a sus compañeros de trabajo o buscarían ayuda en su empleador por miedo al despido.

En ese sentido, un socio de un estudio de abogacía de Reino Unido dijo: "Mucha gente abandona a la persona después de un colapso nervioso. La mayoría le da la espalda. Usted acaba siendo una carga para la empresa, la cuestión pasa a ser económica. Si usted es muy especial y vale más para el empleador especializado, entonces ellos tal vez lo ayuden".

Para los ejecutivos, todo sería más fácil si los patrones ofreciesen horarios de trabajo más flexibles, proporcionasen salas más silenciosas y permitieran que las personas trabajen desde su casa con más frecuencia.

Aunque también es importante que el enfermo asuma su condición. "Las personas generalmente no admiten tener un problema", dijo el presidente ejecutivo de una entidad bancaria. "Ya tuvimos casos de personas que pidieron licencia para un período sabático y desaparecieron".

Según Andrew McNeilis, director gerente de Talent2, una firma especializada en colocar ejecutivos en el mercado de trabajo, "la empresa va a tolerar muchos ‘pecados leves’, incluido el alcoholismo. Ella va a pagar la rehabilitación de un adicto a los narcóticos. Va, del mismo modo, a ‘hacer la vista gorda’ ante los desvíos sexuales. Pero una cosa que nadie quiso nunca discutir con su gerente es la depresión".

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