Blog de Psicología Organizacional y Recursos Humanos.

16 de diciembre de 2007

Se puede vencer la mediocridad con aprendizaje


Cuando éramos chicos, en algunos casos como estrategia para reconocer a padres y a maestros, se nos enseñaba que los grandes sabían; el aprendizaje era algo que estaba destinado a los niños.

Hoy, insertarse en el mundo laboral cada vez más competitivo exige cuestionar este paradigma de que el aprendizaje es propiedad exclusiva de los niños, siendo conscientes de que nuestra supervivencia requiere de disposición permanente a aprender. Desde esa base, el experto en Gestión y Desarrollo de Recursos Humanos, José María Blunda, señala: “aprender a aprender es una destreza primordial para que el trabajador sea más efectivo, aumente su productividad y mejore su calidad de vida”.


El aprendizaje continuo es una necesidad imperiosa para todo empleado, sea cual fuera su actividad. “Sin embargo, nos enfrentamos con obstáculos que no son menores: la falta de humildad y la mediocridad son enemigos para esta mentalidad de mejora permanente”, señala a LA GACETA.
“Kaizen es una palabra japonesa que significa mejora continua, gradual y ordenada. Que una organización o persona adopte Kaizen, implica asumir una cultura de mejora continua sostenida”, sugiere.

¿Por dónde empezar? En el trabajo, siete de cada 10 acciones que se efectúan son consideradas hábitos, dice Blunda. La repetición de esa acción puede resultar cómoda e, instalada, es difícil cuestionarla. “En estos deberíamos preguntarnos: de qué manera podría mejorar el rendimiento u organizar mejor el trabajo”, indica el experto. El objetivo -agrega- es cuestionar la rutina y buscar nuevas maneras de hacer las cosas, con más entusiasmo.

Ese termómetro
Los problemas en el trabajo y la tensión que se produce cuando se observan diferencias entre los objetivos y los resultados, son un termómetro que indica la necesidad de aprender nuevas habilidades y destrezas. “Es común ver a personas y a grupos preguntarse cómo incorporar nuevas aptitudes para tener más éxitos”, sostiene Blunda.

“Ser sujetos de aprendizaje -acota- implica una exigencia mayor: requiere entender que el compromiso con la calidad y superación exige incorporar el hábito, de preguntarse incluso ante la ausencia de crisis de cómo puedo ser y hacer mejor las cosas”. “Imagínense la ventaja competitiva que pueden crear las personas y empresas, cuando adquieren esta gimnasia. Una manera de valorar la diferencia sería observar la distancia entre la mediocridad y la excelencia”, afirma. Un curso de capacitación, un encuentro con compañeros de trabajo o la reunión con el jefe pueden ser excelentes oportunidades para entusiasmarnos, como niños, por el aprendizaje”, completa.

¿Por qué es importante que una persona aprenda a aprender? “El aprendizaje es una inversión; es necesario aplicar nuevas ideas, que servirán para el desarrollo y la realización personal del trabajador, para responder a las demandas de un contexto laboral incierto y cambiante”, responde Blunda.

Buscar Por tema

Búsqueda avanzada