Blog de Psicología Organizacional y Recursos Humanos.

27 de enero de 2008

Acoso laboral en el fútbol

La situación por la que están atravesando en estos momentos algunos jugadores del Valencia tras la llegada del nuevo entrenador, Ronald Koeman, me recuerda mi llegada a Almería para organizar los Juegos Mediterráneos. Me encontré con una pequeña oficina con 5 trabajadores y un contrato de duración muy peculiar: "hasta el nombramiento del Consejero Delegado", en este caso, yo mismo. Y, claro, la papeleta era peliaguda. Por un lado, estaba bien que no hubieran hipotecado el funcionamiento de la oficina con trabajadores de obligado cumplimiento, pero, por otro, llegar a una ciudad nueva y que el primer acto organizativo fuera echar a la calle a cinco trabajadores no era empezar amablemente, aunque pudiera justificarse.

Bueno, pues eché mano de los manuales de psicología del trabajo y decidí que los cinco trabajadores siguieran y llegaron hasta los Juegos. Fueron de lo mejorcito. Por ello, no entiendo el atrevimiento de Koeman dejando fuera del equipo o de las convocatorias, como eufemísticamente se quiere llamar a este supuesto despido encubierto, a tres jugadores con contrato en vigor y de la categoría de Albelda, Angulo y Cañizares, cuyo contrato no pone precisamente "hasta que llegue el nuevo entrenador", sino que, como en el caso de Albelda dura hasta 2011.

Por ello, yo recomendaría al entrenador del Valencia, aunque quizás ya es tarde, que leyera algún manual de psicología de trabajo y por extensión de psicología del deporte, para que estudie las formas de tratar a un colectivo humano y su adaptación al puesto de trabajo. Todo eso de la integración, cooperación, motivación, el ambienteÉY no hace falta que se vaya muy lejos. No hace falta que busque autores americanos renombrados. Puede acudir a la propia Universidad de Valencia, con grandes profesores especializados en psicología del trabajo y de las organizaciones o en psicología del deporte, como Peiró, Quintanilla, Balaguer, Ramos, Castillo, Escartí..., le podrían asesorar.

Desde luego, no es lo mejor llegar a una ciudad y a las primeras de cambio cargarse jugadores históricos, porque luego pasa lo que pasa: la gente ve las lágrimas de Albelda, que encima es de la terreta, o una enfermera del hospital de Alzira sale contando el lado humano de Cañizares y se levanta en armas.
Eso es "soliviantar a las masas", que acaban con que si Koeman y Bakero son del Barça y quieren cargarse al Valencia. De manera que, en esa línea de asesoramiento gratuito con el que he empezado el año, también le recomendaría leer un clásico de la literatura, más incluso que de la psicología, aunque esté hoy ya superado: La psicología de las masas, de Sigmund Freud.

Algunos, en la línea de las justificaciones, han dicho que Capello en el Madrid hizo lo mismo el año pasado. Al margen de que porque otro club lo haga no tiene porque hacerlo el Valencia, las situaciones eran radicalmente distintas. Por ejemplo, Beckham terminaba contrato y había acabado de anunciar que se iba a un equipo americano, el Galaxy, al igual que Helguera (con los que luego se rectificó), a Cassano lo había fichado el anterior Presidente, no jugaba con el anterior entrenador y Capello empezó poniéndolo hasta que, al parecer, le insultó en el vestuario, y a Ronaldo acabaron traspasándolo al Milán, donde sigue, prácticamente sin jugar, por un módico precio. Con este traspaso perdieron dinero, pero infinitamente menos que pueden perder con sus tres jugadores el Valencia.

Y esa es la cuestión, lo extraño de la situación y hasta el ridículo que están haciendo algunos. El entrenador les aparta del equipo y les dice que se busquen equipo, publican en la web y en un comunicado a los medios de comunicación, más o menos que su vida deportiva se había acabado, luego sale el presidente y, como decía Mario Moreno, Cantinflas, "lo desniega", y remata la faena, de nuevo, el entrenador públicamente, resto de jugadores y cámaras de televisión incluidas, reafirmándose en su primera versión y como todo el mundo ha comprobado los ha apartado del equipo.

Todo lo sucedido y tal y como ha sucedido, porque hay formas y formas, se denomina con una palabra que se ha puesto de moda (maldito inglés) en el mundo sindical y de las empresas: mobbing, o sea "acoso laboral". Y hay ya tanta jurisprudencia laboral y tantas sentencias favorables a los trabajadores por hechos similares que los dirigentes del Valencia harían bien en negociar con sus jugadores la rescisión amistosa de sus contratos o se expondrán a pagarlos íntegramente (parece que alrededor de 18 millones de ?) y algo más por eso del mobbing.

Probablemente, no los 60 millones de euros que pide Albelda, (que es lo que pone su cláusula de rescisión, ¡ojo!), pero cuidado, cuidado, que este tema es muy serio.

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