Blog de Psicología Organizacional y Recursos Humanos.

27 de enero de 2008

Mi Compañero y Mi Enemigo

La vida laboral no está exenta de conflictos, pero esto puede ser traumático y frustrante sino se sabe como enfrentarla…

Llevarse bien con los compañeros de trabajo puede ser toda una odisea cuando se generan conflictos con una o varias personas, y el ambiente laboral se puede tornar en algo insoportable.



“El surgimiento de un conflicto se debe a los deseos “opuestos” que son producto del interés de cada individuo respecto de un plazo o conveniencia de ejecutar una determinada tarea, la manera de realizarla, el criterio de satisfacción frente a su ejecución final, el reconocimiento personal asociado al logro etc”, explica el experto en psicología aplicada al Desarrollo Gerencial de la Universidad Andrés Bello, Hernán Díaz.

Estas situaciones “opuestas” se transforman en experiencias cotidianas y muchas veces cumplen un rol funcional ya que son parte de las relaciones entre individuos diferentes entre sí. De acuerdo al psicólogo, éstas pueden permitir un aprendizaje de actitudes y percepciones e incluso funcionar como orientación al manejo inteligente de emociones al servicio de una meta personal y laboral.

Pero, hay algunas señales que indican que los conflictos pueden ser disfuncionales. Si éstos impiden al trabajador cumplir las metas o bien, si provocan distracción convirtiendo la relación en una especie de remolino que acaba con las ganas de trabajar o en un espiral de frustración y agresividad, el tema se vuelve preocupante.

Díaz advierte que cuando ello está pasando, es necesario comprender y manejar algunas herramientas que permitirán a quienes se sienten afectados enfrentar la situación y no sucumbir a ella.

Sana Convivencia

Es fundamental revisar qué le entregamos al otro, es decir, analizar qué alimenta su enojo o disconformidad. Hay que considerar que quien está muy ofuscado también puede estar resentido por una palabra, frustrado por falta de reconocimiento o, incluso, complicado por una situación ajena al trabajo que no logra expresar adecuadamente.

Para sobrellevar estas situaciones sin afectar su desempeño, el experto aconseja separar al individuo del problema. Lamentablemente, en muchas ocasiones las personas que resultan desagradables son compañeros de trabajo con quienes se debe trabajar cercanamente, o bien, pueden ser autoridades.

Si alguien resulta conflictivo, hay que tomar conciencia de que la mayoría de las veces lo es con relación a una determinada situación, entonces lo adecuado es enfrentarse con el problema y no con el sujeto, dado que las circunstancias varían.

Lo importante es centrarse en intereses y no en posiciones. Lo recomendable es ponerse en el lugar del otro, descubrir su verdadero interés frente a un determinado asunto y, cuando sea necesario, ceder. Es más positivo aumentar las ventajas para la empresa que discutir sobre quiénes son más relevantes en el proceso.

Díaz enfatiza que es necesario expresar las emociones de manera productiva, tomando conciencia correcta de ella y elegir cuándo y cómo expresarla.

Es preferible reaccionar frente a pequeñas frustraciones y no dejar que se acumulen, describiendo concretamente las actitudes que generan conflicto, para lograr una sana convivencia laboral.

Foto: Imprebis.com

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