Blog de Psicología Organizacional y Recursos Humanos.

29 de marzo de 2009

Aseguran que ser líder es una actividad tan exigente como gratificante


El liderago se aprende. No es sencillo, exige mucho de uno mismo. Talentos aparentemente innatos como el carisma, son posibles de ser clonados.


El liderazgo es el punto débil de las organizaciones en general. Casi todos los síntomas organizacionales se resuelven con el real ejercicio del liderazgo. Muy pocas empresas cuentan con verdaderos líderes porque con frecuencia se van conformando las mismas bajo la falsa suposición que por “intuición” o “sentido común” podrán hacer frente a la conducción de los grupos.


Cuando advierten que el tema no admite improvisaciones, ya es muy tarde. Aunque reversible. Pero la tarea es significativamente más sencilla si se aborda en forma temprana o preventivamente. Es decir, formando líderes desde el montaje mismo de la empresa, cuando aún son pocas personas y no han sido sobrepasados por los compromisos, cuando todo se encuentra bajo control.

¿Existe el gen del liderazgo?
El liderazgo se aprende: supone determinación y mucha práctica. No es sencillo, exige mucho de uno mismo… ¡pero se aprende!

La Programación Neurolingüística enseña lo que denomina “modelado”, que es la obtención de comportamientos de excelencia, vale decir, apoderarse de un patrón de comportamiento de personas exitosas en algún ámbito que, transferidos a otros, consigue idénticos resultados.

Por tal motivo talentos aparentemente innatos como el carisma, son posibles de ser clonados. Este proceso puede realizarse en forma conciente (aplicando la técnica antes mencionada) o inconsciente, lo que los psicólogos denominan identificación.

Esto significa que estar identificado con alguien y compartir diversas experiencias con él logra que se adopten sus habilidades con mayor o menor precisión. Es el mecanismo natural por el que se aprende y por el que se heredan hábitos, talentos e incluso debilidades de los padres y modelos sociales

¿Qué supone ser líder?
Ser líder supone llegar a comprender (a partir de las consecuencias de distintas acciones tendientes a desarrollar a los miembros del equipo), que es una actividad tan exigente como gratificante.

El esfuerzo inicial se traduce en infinitas recompensas que son la devolución del capital y los intereses del propio esfuerzo.

En su ejercicio se obtiene buen clima laboral, motivación constante, sensación de pertenencia, apertura al dialogo y tolerancia grupal, contención emocional, equipos de alto rendimiento, crecimiento constante y productividad entre otros muchos beneficios.

Por estos logros, bien vale la pena el aprendizaje que se remite a variables técnicas y una verdadera intención de querer acompañar el desarrollo de cada miembro del grupo liderado.

El liderazgo no es innato (el que tiene desde temprana edad las habilidades también las fue incorporando) y cualquiera puede desarrollarlo con mayor o menor grado de dificultad.

Es uno solo, los estilos son muchos y personales y cada líder podrá formar un grupo que lo siga que se relacionará con su propia forma: se pueden hallar personas para cada líder.

Por eso es de suma importancia que el líder tenga la posibilidad de escoger libremente a sus conducidos, aun con asistencia de profesionales en recursos humanos, pero la determinación final acerca de quien deberá sumarse o no es individual.

Los líderes mas avezados, además, consiguen liderar aun a aquellos a quienes no ha escogido, porque son adaptables, empáticos y persuasivos.

La multiplicación natural de los líderes es por modelado. Es decir, imitación, observación y el deseo de “querer ser como…” Por eso, si existiese una sola presencia de líder real en una firma, muchos lograrían ir asumiendo conductas del mismo aun sin saberlo para de esa manera ir multiplicando sus habilidades en la organización. Idealmente, entonces, bastaría una figura profesional en este sentido en cada institución… lo que, lamentablemente, hoy no sucede.

Los lideres son muy escasos, y por lo tanto, su multiplicación también. Mas aun, cuando se ha comprobado que lo que forma lideres es el modelo de acompañamiento (coaching), tal como se transmitía otrora un oficio, de maestro a aprendiz.


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