Blog de Psicología Organizacional y Recursos Humanos.

15 de marzo de 2009

Emprender para afrontar el entorno cambiante


Para nuestras empresas una inversión rentable es apostar por una cultura y sistemas de gestión que potencien el crecimiento de aquellos profesionales que no se conforman con los resultados estándar o con hacer lo que se les pide, sin ir más allá. Es en las personas donde reside la capacidad de innovar, de mejorar, de emprender, de llevar a la práctica las ideas y los proyectos empresariales. Este tipo de personas son el motor de la competitividad y será nuestra responsabilidad gestionar su talento.

No existe un modelo sencillo y claro de cómo alcanzar este objetivo, pero probablemente puede conseguirse con un trabajo sostenido identificando este tipo de talento desde las primeras etapas de su carrera profesional, y dándole los espacios necesarios para demostrar sus capacidades. Las organizaciones que no son capaces de dar espacio a estos profesionales acaban perdiéndolos porque serán ellos los que tomen la iniciativa de montar su propio negocio o de cambiar de empresa.


La actividad emprendedora puede materializarse en la empresa con distinto grado de generalidad e intensidad. En su sentido más amplio y genérico podemos constatarla cuando sus profesionales imprimen en sus acciones el compromiso, la dedicación, la imaginación y la ilusión que los verdaderos emprendedores ponen en sus aventuras empresariales.


El principal factor de éxito de una organización empresarial, por tanto, es la calidad de su talento unida a la capacidad de ésta para obtener de él el máximo rendimiento. Es necesario por tanto conseguir que en nuestra empresa u organización anide y se desarrolle una cultura emprendedora: empresas donde la alta dirección es un ejemplo de capacidad de gestión como "empresarios" y donde el cliente está en el centro de las discusiones.


En este momento de ciclo económico la figura del emprendedor es vital. Cuando hay situaciones complicadas, ésta es la mejor vacuna contra la caída veloz de ingresos, la falta de ideas o la pérdida de moral de los equipos. Estos profesionales enfrentan mejor las dificultades porque no se conforman con malos resultados, intentan todo lo que sea necesario para conseguir su sueño, persisten en el empeño realizando cuantos esfuerzos sean precisos, intentan involucrar a otros en su idea, buscan los recursos necesarios...


Frente a los gestores funcionales, los emprendedores no condicionan sus resultados a los medios disponibles. Cuando alguien persigue una idea, y tiene la convicción de que esa idea le traerá beneficios, no se para ante las dificultades, sino que deriva los recursos necesarios al proyecto en cuestión. De esta forma, existen más posibilidades de encontrar nuevas maneras de hacer las cosas, de explorar nuevas fuentes de crecimiento, de entrar en nuevos mercados o de implantar con éxito mejoras operativas.


El emprendedor contamina su entorno y a los suyos con su ilusión, sus ganas y su proyecto, generando una energía que contribuye a la generación de resultados. Las personas con mentalidad de empresario son capaces de perseguir un objetivo por encima de las expectativas, las proyecciones y la estadística.


En las empresas buscamos personas que trabajen y tomen decisiones con mentalidad de empresario. Profesionales con el liderazgo y la iniciativa necesarios para enfrentar cualquier reto que el mercado les ponga, capaces de involucrar a los demás en su proyecto. Y lo cierto es que este talento es escaso, por lo que deberíamos hacer un esfuerzo por darle las oportunidades y el protagonismo que se merece.


En el Club Excelencia en Gestión llevamos tiempo intentando ofrecer a las empresas con implantación en España herramientas para potenciar el emprendizaje interno, como el marco de capital humano emprendedor. Este marco de referencia ayuda a las empresas u organizaciones a analizar y medir su capacidad emprendedora, compararla con la de otras empresas y diseñar planes para mejorarla, identificando competencias y habilidades así como líneas de acción a fin de desarrollar una cultura emprendedora dentro de la organización. Las organizaciones que han dado los primeros pasos ya han conseguido algunos beneficios.


Carlos Pelegrín es vicepresidente del Club Excelencia en Gestión y director de Desarrollo y Gestión del Cambio de Telefónica.


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