Blog de Psicología Organizacional y Recursos Humanos.

4 de marzo de 2009

Máquinas de estrés


En la interacción entre las demandas del ambiente y la persona, con el conjunto de sus características individuales se sitúa la respuesta que ésta desarrolla, a la que se llama Estrés.


Por Luis Devitta

Es bastante común hablar de estrés actualmente. Las exigencias laborales, la presión agobiante de las ciudades, la rutina paralizante, la competencia, la inseguridad, la falta de trabajo, el exceso de éste, el abuso de drogas legales e ilegales, los cambios acelerados y continuos son verdaderos generadores de respuestas de adaptación. La persona debe adaptarse a estos elementos que sitúan al estrés entre los principales problemas de salud mundial.

Si bien éste se considera un grave problema actualmente, debido a la enorme cantidad de casos, se debe aclarar que se trata de un mecanismo de defensa natural del organismo, genéticamente heredado de nuestros antepasados. Es una respuesta de adaptación que favorece nuestra supervivencia en caso de un peligro inminente. El Estrés produce una serie de cambios en el organismo, por ejemplo, el corazón se acelera, se sintetiza y libera azúcar para utilizar los músculos, también aumenta la capacidad respiratoria, las pupilas se dilatan. De esta manera nos volvemos más rápidos y ágiles en el momento de reaccionar frente al peligro, al huir o atacar.

Bien, el núcleo del problema no se encuentra en este nivel.

Cuando esos cambios se producen en momentos en los que no existe un peligro real, por ejemplo problemas económicos, preocupaciones a nivel familiar, objetivos laborales demasiado exigentes, el organismo empieza a reaccionar frecuentemente de esa manera, aquí la persona comienza a enfermar frente a estas exigencias. A esto se llama estrés crónico o “distrés”.

En la persona estresada, las glándulas suprarrenales segregan más adrenalina, noradrenalina y cortisona de forma constante, esto baja las defensas, dejando al organismo propenso a las infecciones.




Una cosa lleva a la otra


A fines de los años 20 ya aparecían las primeras teorías sobre el estrés.
¿Qué es lo que hace que éste fenómeno sea, ahora, a principios del siglo XXI, un grave problema a nivel global?

La respuesta seguramente deba ser buscada y encontrada en el modo de vida actual de las personas.
Como decía arriba, las grandes ciudades, la competencia laboral, la sensación de inseguridad, la preocupación por llegar a fin de mes y la rutina han disparado los números. La familia, ha ido cambiando en su estructura y en la forma de vínculo entre los miembros de esta, el número de divorcios es mucho mayor que décadas anteriores, como sabemos, la salida de uno de los miembros de la pareja es problemático para los hijos .La mujer sale a trabajar, el padre no está, o trabaja todo el día, los niños quedan solos mucho mas tiempo, el adolescente está mas expuesto a las drogas y la televisión, que como creadora de estética y modelos a imitar de dudosa conveniencia, puede agravar la situación. Estas situaciones crean tensiones y preocupación dentro del núcleo familiar. No son sólo los cambios constantes, sino la velocidad a la que se producen estos, ya sabemos que el tiempo vuela, además es oro. Pero, no sólo el exceso de actividades y la falta de tiempo predisponen a los individuos, el desempleo y el ocio son factores importantes, ya que la preocupación permanente y sostenida durante todo el día desencadena verdaderas batallas internas en la cabeza del sujeto.

Todo esto requiere de una respuesta adaptativa a ello, el estrés crónico termina siendo esa respuesta. Los cambios que éste provoca en el cuerpo, como ya dijimos, son útiles y además necesarios para la supervivencia, el problema comienza cuando estos cambios aparecen con frecuencia y en respuesta a dichas preocupaciones. El ser humano se ha convertido en una máquina de estrés constante, esto desemboca con el tiempo en todo tipo de enfermedades.

Según los expertos, quienes están estresados sufren hasta tres veces más infartos que quienes no. Se pueden generar problemas digestivos, respiratorios, hipertensión, diabetes, trastornos de ansiedad (ataques de pánico), disfunciones sexuales, insomnio, etc. Las tan populares patologías depresivas y el estrés caminan juntas, el estrés genera depresión así como la depresión genera estrés, una cosa lleva a la otra.


Prevención


Las características de la sociedad actual y la forma en que están dadas las cosas hacen que estos fenómenos sean protagonistas y que las personas sean víctimas de ellos. Sin embargo hay algo muy importante que debe aclararse, no son las situaciones en sí mismas las que provocan estrés, sino que está en la forma en que cada individuo las vive y “en los recursos psicológicos y sociales con que cuenta para enfrentarlas”

Debe apuntarse a la prevención, y debe haber un mayor diálogo entre profesionales de la salud y las personas, una consulta nunca está de mas cuando se trata de salud.

En esta época, aunque se haga difícil, tomarse el tiempo de descanso adecuado, de la forma que sea, es vital. El ejercicio físico y la recreación, son importantes también.

Es cuestión de parar un instante para encontrar el momento y reiniciar la máquina.


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