Blog de Psicología Organizacional y Recursos Humanos.

14 de junio de 2009

Perder el trabajo, una de las situaciones más estresantes


Los apremios económicos y el futuro incierto se encuentran entre las principales preocupaciones. Además, a medida que transcurren los días y en los casos en que no aparecen nuevas oportunidades, aparecen la angustia y la desesperación, sobre todo cuando no se tienen ahorrosLa crisis económica encabezada por los Estados Unidos pero cuyas repercusiones se sienten en todo el mundo despertó una "fiebre" de investigaciones, estudios y ensayos de los cuales es posible extraer conclusiones, generar reflexiones pero además abrir un espacio para las experiencias compartidas.
Es por eso que luego de dialogar y consensuar durante largo tiempo, diversos especialistas acordaron que perder el trabajo -sobre todo en tiempos de apremios económicos y futuro incierto- se encuentra entre las situaciones que generan mayor estrés. De hecho, según un estudio publicado por el periódico USA Today, en ese país desde que comenzó las crisis las consultas psicológicas referidas a temas laborales o económicos aumentaron 40 por ciento.

En el ámbito laboral la que manda es la incertidumbre

"Cuando se pierde el trabajo, se pierden muchas cosas. Por un lado la capacidad financiera de mantener un determinado estilo de vida; aunque tampoco debemos olvidaros de lo que significa dejar un determinado puesto después de muchos años en términos de identidad. La gente comienza a cuestionarse y es ahí donde pueden surgir también otras contingencias como la necesidad de aislarse del núcleo íntimo de amigos, por ejemplo, debido a que la persona siente 'vergüenza' de su situación", reflexionó el psicólogo Michael McKee del Centro de Medicina Integral de la Clínica Cleveland en Ohio.
"Habitualmente la gente sabe que perder un trabajo le generará cierto estrés pero no creo que en general haya conciencia sobre el impacto real que esto tiene en el día a día. Pero debemos marcar que lo 'positivo' de ser despedido en un contexto de crisis es la sensación de no ser el único, no sentirse estigmatizado", agregó la doctora Carole Lieberman, psiquiatra del Instituto Neuropsiquiátrico de la Universidad de California, en Los Ángeles, Estados Unidos país en el cual de acuerdo con las cifras presentadas recientemente por el Departamento de Trabajo, durante el mes de enero perdieron sus puestos casi 600 mil personas.
Es por eso -y teniendo en cuenta los datos de diversas encuestas encabezadas por la American Psychological Association- que a lo largo del último año aproximadamente el 50 por ciento de los estadounidenses manifestaron sentirse "extremadamente estresados" como consecuencia de la incertidumbre laboral.

Sin embargo Estados Unidos no es el único país golpeado por la crisis pues además de Sudamérica que siempre suele perjudicarse debido a estas situaciones globales, las economías fuertes como por ejemplo la francesa también han sufrido importantes retracciones. Sin ir más lejos, la semana pasada se dio a conocer la decisión del holding automotriz Peugeot-Citroën que reportó pérdidas por casi quinientos millones de dólares y anunció 11 mil despidos.
Para conocer un poco más sobre la situación a nivel local, Pro-Salud News dialogó con el doctor Pablo Wizemberg, médico psiquiatra especialista en trastornos de ansiedad y calida de vida, quien también se desempeña como consultor en diversas empresas.
"En principio se están viendo muchos casos relacionados con el estrés no sólo en gente que ya se quedó o se está quedando sin empleo; sino también en hombres y mujeres que aún permaneciendo en sus puestos sienten una profunda angustia como consecuencia de la incertidumbre y el miedo que genera atravesar todo el tiempo situaciones críticas, y estar inmersos en empresas en las cuales no se emiten pautas concretas o reina el desconcierto y la expectativa por ver qué va a pasar", refirió el especialista.
"Ahora bien, puestos a analizar creo que esta situación presenta -entre muchas más- dos aristas que vale la pena mencionar. Por un lado, la negativa o más angustiante: aquella identificada como 'sensación de no escape'. A diferencia de lo que sucedió con la debacle del 2001, hoy en día Europa, Estados Unidos y los países del exterior en general ya no son una solución, razón por la cual se despierta una sensación terrible de 'encierro', de no poder hacer nada. Mientras en aquél momento muchos se fueron pues encontraron en el exilio una forma de seguir viviendo; hoy por hoy eso ya no es una posibilidad. Incluso, todo lo contrario: algunos de los emigrantes hoy están emprendiendo la vuelta ya sin trabajo", postuló el doctor Wizemberg.
Pero, en la otra vereda y considerando determinados aspectos positivos analizados sobre todo como consecuencia de su experiencia en empresas, el doctor señaló: "En países como el nuestro suele sentirse en el aire la sensación de que más allá del desastre mundial, y pese a estar más estresados que de costumbre por no poder excluirnos nunca pues todo el mundo lee el diario o mira la televisión y se entera constantemente lo que está pasando en la otra punta, vamos a salir adelante. Es decir, al haber pasado por esto antes, hay una especie de 'cintura' que hace que muchos empresarios conserven la calma y capitalicen experiencias anteriores".



Buscar Por tema

Búsqueda avanzada