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20 de septiembre de 2009

El desempleo impulsa a los mayores de 25 a continuar con los estudios


El 15,5% de los estudiantes en la universidad tiene más de 30 años, casi el doble que hace 10 años. La tasa de paro de los licenciados es cinco puntos menor que la de aquellos con Formación Profesional. Los jóvenes acumulan títulos para ser más competitivos en el mercado laboral.


El temor a quedarse en paro o el propio desempleo está provocando la permanencia de los jóvenes en las aulas o el regreso de los que ya se fueron para buscar nuevos títulos o una mejor cualificación. Concretamente, en diez años se ha duplicado el número de estudiantes mayores de 25 años que permanecen en la universidad, según Datos y Cifras del Ministerio de Educación.


Por otra parte, el número de alumnos matriculados en Bachillerato y Formación Profesional creció un 3,2% este curso 2008-2009 respecto al anterior, la primera vez en 15 años según el avance de las estadísticas del Ministerio de Educación.


Las universidades a distancia consolidan su crecimiento por la facilidad que ofrecen a los estudiantes para compatibilizar su formación con un trabajo o con las responsabilidades familiares. El curso pasado, la UNED ganó más de un 12% de alumnos decididos a estudiar una carrera, un máster o un curso de idiomas. Un tercio de ellos optó por el acceso a la Universidad para mayores de 25 años. En total, 167.000 estudiantes se matricularon el año pasado en la UNED en enseñanzas regladas, lo que supuso un incremento de 18.000 alumnos, un 12% , sobre los 149.000 del curso 2007-2008.


En tiempos de crisis, es lógico que los jóvenes en situación de riesgo laboral o en paro vuelvan a las aulas en busca de un plus formativo que les haga más competitivos en el mundo laboral. Ahora consigue un trabajo aquel que tiene una mayor preparación y una formación más cualificada”, señalan desde la UNED.



Menos paro entre licenciados

De hecho, las estadísticas de la Encuesta de Población Activa recogen que la tasa de desempleo entre los licenciados, al terminar 2008, era del 7,4% , casi siete puntos menos que la tasa global (13,9% ), y casi cinco puntos por debajo de aquellos que tenían Formación Profesional Superior. Los datos reflejaban que los universitarios tienen mejores puestos, mayor confianza en encontrar trabajo y soportan mejor el paro que otros sectores educativos.

En la UNED, destaca el incremento en el acceso para mayores de 25 años, con 19.600 estudiantes, un 44% más que los 13.600 del año pasado, y en los estudios oficiales de posgrado, donde la matrícula se triplicó por la ampliación de la oferta adaptada al Espacio Europeo de Educación Superior. En ese caso se decantaron por los máster en Derecho, Ingeniería Informática, Filología y Psicología.


El incremento de alumnos adultos en la universidad, según concluye el Ministerio en el informe Datos y Cifras, revela “que cada vez son más habituales los universitarios que compaginan estudios y trabajo, y ello les obliga a permanecer más tiempo dentro del sistema universitario; y por otra parte, la creciente importancia que está adquiriendo la formación continuada a lo largo de la vida”.


Almacén de parados

Por su parte, la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), privada, superaba los 38.000 inscritos al inicio del curso, en catalán y español, aunque su crecimiento, un 3% , fue igual al del pasado ejercicio, según informa Efe. La diferencia es que este año hay más alumnos con estudios sin acabar que deciden dar un empujón a la carrera para obtener la acreditación.


Las dos universidades a distancia (UNED y Oberta de Catalunya) representaron el 13,1% del total de matrículas, un 1,7% más que en el curso anterior.


En opinión del catedrático de la UNED, José Luis García Garrido, “la permanencia de alumnos en la universidad cuando hay escasez de empleo no es un fenómeno nuevo. Siempre se ha dicho que la universidad es el almacén de los que no encuentran trabajo”, explica. “Es muy llamativo que en España se ofrezca más posibilidades de obtener una segunda titulación a los alumnos menos brillantes. Que los alumnos continúen estudiando no es un síntoma de la crisis, sólo que la crisis agranda esta situación que ya se daba”, apunta.

La inseguridad laboral y el desempleo explica que se haya multiplicado el interés de la población por todo tipo de formación, ya sea académica, profesional o continua, a distancia o presencial, de empleados y desocupados que recurren tanto a centros privados como a los cursos gratuitos que imparten organizaciones sindicales y empresariales.

Además de los títulos universitarios, también se constata la fiebre por el máster. En los dos años de vigencia de los másteres oficiales que exige el Plan Bolonia, se han duplicado los alumnos matriculados en estos estudios: en el curso 2006-07 se apuntaron 16.731 estudiantes y en el curso 2007-08 lo han hecho 33.021, si bien es verdad que el número de másteres oficiales también se multiplicó por dos en ese periodo: de 952 másteres autorizados en el curso 2006-07 a 1.775 en el curso 2007-08.


La política educativa del Gobierno está facilitando la permanencia de los jóvenes en el sistema educativo a través de becas para estudiar máster. De esta forma, tardan más tiempo en engrosar las listas del paro”, explica Juan Antonio Vicente Llorente, profesor de la facultad de Educación de la Universidad Complutense de Madrid. “Además, la sociedad es cada vez más consciente de la importancia que tiene la formación a lo largo de la vida”, concluye.



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